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Critica al consumo del amor por redes

Platón trabajó sobre la verdad del mundo real, explicó cómo el ser humano libre es aquel que no se deja atrapar, ni engañar por las apariencias del mundo físico. Este pensamiento, unísono a su teoría del amor, nos decía que la persona si consigue ir más allá de lo material descubrirá cómo buen pensador la verdad de su sentimiento y no dará importancia a la estética.

El amor en la actualidad es competencia pura se deja de lado la búsqueda de la esencia del querer. El ser humano queda atrapado en una espiral repetitiva y absurda impulsado siempre por un vacío interno, una falta de cariño o bien de atención. La obtención fácil y rápida de compañía confunden al ser humano camino a una repetición de estímulos que le llenan más de sufrimiento que de amor.

El sueño por encontrar el amor de una forma exacta y concisa dibujando el perfil de la persona amada, escogiendo a las personas como cualquier producto del supermercado. El conformismo va implícito y por mucho que se quiera convencer que están cómodos y por fin han encontrado su media naranja. No se dan cuenta que lo único que sucede es adaptación procedente de un aprendizaje y una convivencia pasada.

Se busca por una red características clonadas a la carta. Nadie enseña a estas personas que el encuentro de ambos son miedos y repeticiones acostumbrados a una vida de confort, que les ha llenado de compañía.

El verdadero amor ha de ser natural e improvisado aparecerá en momentos inoportunos, cuando uno no busca nada y la persona ha llevado una cura propia, queriéndose primero así mismo. El derroche y el despilfarro de vidas que creen visibilizar el lado bonito de las cosas, experimentando e invadiendo a la mente con continuos impulsos cuyas pulsiones satisfechas mediante presas fáciles que no son nacidas de ese amor espontaneo. Y a mi parecer difícil es ese amor puro, autentico.

Estas personas que consumen detrás de redes no se dan cuenta que son fruto del imperio de necesidades psíquicas, sometiendo a las personas a creencias falsas. Cuya venta es dar riendas sueltas y la realización de deseos y un consumo inmediato fisiológico.

El supuesto goce de la vida lleva al ser humano a ser un verdadero autómata e incluso a comportarse como un animal que no razona. Una sociedad desquiciante, bombardeada continuamente de estímulos envuelve al ser humano como un regalo y se ofrecen a la venta.

“Dejo esto para reflexionar por navidad”.